Neuromante

Neuromante, el primer libro de la trilogía «Sprawl» de William Gibson, publicado en 1984, narra el regreso a la actividad de un hábil hacker llamado Case. Case es uno de los mejores en lo que hace; sin embargo, su ambición desmedida cierta vez lo llevó a tratar de robar el propio comendador, al ser descubierto recibió como castigo una toxina en su sistema nervioso, que le impide conectarse a la matrix y un sistema de conexión de datos que así de lejos – muy lejos incluso – recuerda nuestro servicio de internet actual. Pasando a vivir de pequeños golpes, Case está hasta el cuello en el inframundo de Chiba City, adicto, debiendo dinero y siendo robado constantemente por su amante Linda Lee.

Es en esta situación de mierda que la asesina de alquiler llamada Molly, lo contrata en nombre de Armitage. Al principio Case no se interesa, pero cuando el misterioso jefe promete restaurar su capacidad de conectarse a la matrix, el vaquero del cyber-espacio cambia de idea. Case no tenía idea de la confusión en que estaba metiéndose. Armitage le curó; sin embargo, puso en su cuerpo toxinas perjudiciales que podrían romper en cualquier momento y hacerlo de nuevo no válido. Era una medida de precaución, Caso sólo quedaría totalmente libre de la toxina si servía a los propósitos de Armitage hasta el final de la misión.

Neuromante tiene una trama sorprendente con robots, inteligencias artificiales, planetas extraños, seres humanos con implantes mecánicos, conciencias electrónicas, nuevas drogas e invasiones de sistemas. Todo esto en un universo gris y triste, dominado por multinacionales y por la codicia individual.

¿Neuromante tiene fecha de caducidad?

Puedo imaginar un amante de la recién popularizada ciencias de la computación de los años 80 leyendo Neuromante y teniendo espasmos mentales de placer y animación. Mirando en retrospectiva, que lo que la novela de William Gibson exploraba era nuevo y completamente acorde con las perspectivas y anhelos tecnológicos de la época. Han pasado treinta años desde el lanzamiento del libro, y ya no parece tan atractivo y vivo en ese aspecto futurista; no obstante, en cuanto a las problemáticas sociales y el argumento de los personajes, permanece actualizada. Y es que a través del artificio de la metáfora de la «matrix» descrita por William Gibson se asemeja a nuestra internet contemporánea.

Esta novela, que se ha transformado en un clásico de la Ciencia Ficción, ha creado una base de fans fervientes y que a lo largo de los años sólo ha venido creciendo; siendo una obra que se resiste al paso del tiempo sin que su núcleo se convierta en obsoleto; sobretodo por colocar el «movimiento cyberpunk» en el escenario literario, e influenciar a obras posteriores de tanto impacto como lo fue la trilogía del cine: Matrix.

En Neuromante, poco se oye hablar de los Estados Nacionales, nadie se sienta parte de algún país, excepto en el caso de Japón. Son las multinacionales las que poseen un aparato militar y el mando de las ciudades. Y esto, probablemente, se base en que los años 80 fue el auge de las políticas neo-liberales a escala mundial, y en aquella época se creía realmente que los estados nacionales serían poco a poco sustituidos por empresas privadas poderosas y globales. Sólo las crisis de finales de los años 90 y a principios de los años 2000 revirtieron esta situación, con el retorno de Estados Nacionales fuertes para reestructurar los mecanismos económicos locales e internacionales.

Otra característica de la década de los ochenta presente en la obra es el predominio del Japón, tanto en su influencia cultural (palabras en japonés pueden ser escuchadas en cualquier lugar) o en el ámbito de sus compañías de tecnología. La propia mafia Yakuza es presentada en el libro como una de las fuerzas más poderosas de la sociedad, con tentáculos globales para llevar a cabo sus designios.

En los años 80, las perspectivas apuntaban a que en algunas décadas, Japón se convertiría en el líder de la economía global, previsión que ya en los años 90 se deshizo.

Los problemas de Neuromante

A pesar de su importancia para la historia de la Ciencia Ficción, y de su influencia en obras posteriores, no podemos decir que Neuromante sea la novela perfecta del género. Y es que, a diferencia de otros autores de ciencia ficción, los personajes de Gibson no cuentan con tanta profundidad como otros clásicos. Case no pasa de un ratón contratado para hacer lo que más le gusta y que le había sido quitado; puesto que su única pasión es la matrix. Incluso su relación amorosa por Molly es fría, funcionando más como un interés mutuo de negocio que como pasión. Molly, a pesar de ser uno de los personajes centrales del libro, no es tan llamativo; siendo descrita como una asesina que hace lo que le piden en el contrato, sin pestañear, tal como Case.

Los personajes más humanos del libro son…. las Inteligencias Artificiales Wintermute y Neuromante, puesto que son los dos únicos personajes que parecen realmente interesados y preocupados en las direcciones que los acontecimientos van tomando. Particularmente esperaba en todo momento por la intervención de Wintermute en la narrativa, sus diálogos y burlas son muy curiosos, sus reflexiones sobre la condición existencial de las AIs llevan en algunos momentos el libro a discusiones metafísicas sobre el universo digital.

No obstante, estos aparentes “problemas”, tiene su lado bueno. Y es que Wiliam Gibson parece decirnos que el desarrollo tecnológico deshumaniza a las personas y humaniza a las máquinas. Y quien sabe, parece que esto se va volviendo cada vez más una realidad.

De esta forma, Neuromante nos aporta un toque místico, más que científico, lo que hace que la obra siga siendo interesante por largas décadas. Y tal vez sea por su visión exótica de este extraño y ya no tan lejano universo digital que se ha convertido en poco tiempo en un clásico de la Ciencia Ficción; y quien sabe, puede ser que en el futuro sea leído como una auténtica obra maestra de la literatura universal.