La fusión entre hombres y máquinas

El futuro de hombres y máquinas se encamina a una fusión entre ambos. Se trata tanto de una fusión física como de una más emocional o mental. Por ejemplo, a día de hoy, se habla mucho sobre la realidad virtual, donde podemos apreciar algunos rasgos sutiles sobre la fusión entre hombres y máquinas.

La realidad virtual es una tecnología de interfaz que implica diversas tecnologías digitales, lo que permite crear la ilusión de una realidad que puede modificar o complementar el mundo físico, en otras palabras y de forma muy simplista, genera entornos virtuales creados a partir de un sistema computacional.

Este tipo de tecnología se está volviendo cada vez más común, sólo para citar algunos ejemplos reales y accesibles, tenemos el Kinect, el Google Glass y Oculus Rift, entre otros. Actualmente se están llevando a cabo muchas investigaciones de realidad virtual para hacer esta tecnología bastante rutinaria y para poder utilizarla con diversos fines, tanto científicos como domésticos.

La fusión entre hombres y máquinas

Unida a la gran masa de datos (big data) que tenemos hoy en día en internet, podemos agregar una capa adicional de información a nuestro día a día, a nuestra realidad. Imagina diseñar un camino directamente sobre las calles mientras conduces o, incluso, mirar el cielo y ver proyectadas en tiempo real, la predicción del tiempo; o bien, mirar a las personas y ver directamente la información sobre su perfil.

Si a ello le añadimos a esto los proyectos futuristas, ambiciosos y, por el momento, «sólo sueños» que contemplen la implantación de chips conectados directamente a nuestros cerebros que nos da acceso directo a conocimientos diversos, estaremos ante una revolución masiva de la humanidad. Una revolución sin precedentes y con consecuencias impredecibles.

Con más información disponible seremos capaces de pensar más y más profundamente. Podremos acceder a todo el conocimiento producido por la humanidad a partir de nuestros cerebros conectados a una base de datos.

La fusión entre hombres y máquinas, según uno de los principales y más respetados futuristas (Raymond Kurzweil), es algo inevitable; simplemente, una cuestión de tiempo. La tecnología, en particular las tecnologías de la información, presentan un crecimiento y una evolución exponencial. Esto significa que los equipos duplican su poder computacional cada año.

A ese ritmo, estas máquinas serán, rápidamente, miles de millones de veces más rápidas de lo que son hoy y lo mejor, con precios relativamente bajos. Hoy en día un teléfono celular es mucho más rápido y barato que un equipo de punta de algunas décadas atrás, por ejemplo.

La previsión es que hasta 2029 este crecimiento extraordinario permita generar máquinas tan o más inteligentes que los seres humanos.

Y este momento sería muy propicio para esa fusión entre hombres y máquinas que estamos tan acostumbrados a ver en la ciencia ficción. Hoy hemos probado, aunque de forma embrionaria, un poco de esta conexión con las máquinas. Vivimos conectados a teléfonos móviles y a una serie de dispositivos que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta que se han convertido en imprescindibles en nuestras vidas. Tal vez nuestros abuelos también hubieran encontrado absurdo si les hubiéramos dicho que en algunas décadas cada persona cargaría un teléfono «pegado» al cuerpo durante todo el día y que habría se volvería loco si pasara más de un día sin internet.

Claro que todo este proceso también puede tener una serie de implicaciones negativas, pero creo que la parte positiva es mucho mayor (y mejor). En una o dos décadas podremos tener dispositivos eficientes que permitan supervisar e intervenir en nuestra salud, aumentado nuestra longevidad (los avances en el área de la biotecnología son prometedores).

La fusión entre hombres y máquinas

Tendremos herramientas de búsqueda mucho mejor que hoy, que no sólo miren palabras clave en una búsqueda para darnos información relevante, sino que realmente entiendan el significado de las cosas (de una forma tan profunda como la humana). Esto implicará en el desarrollo de máquinas que comprendan su realidad y sus necesidades y proporcionen información útil sin necesidad de que solicitemos esa información.

En una visión optimista y creo que, probablemente, la fusión entre el hombre y la máquina reserva un futuro prometedor e interesante. Una alianza entre el hombre y la tecnología puede volvernos mucho más informados, inteligentes y sanos. Realidades compartidas en una simbiosis armónica entre humanos y máquinas, ¡qué así sea nuestro futuro!