Gattaca – La Experiencia Genética

Análisis de la Película

Annette Kuhn, en su libro Alien Zone: Cultural Theory and Contemporary Science Fiction Cine (Verso, 1990), señala que una de las características del cine de ciencia-ficción es su intertextualidad. O sea, el género Science Fiction (SF) tiende a confundirse con otros géneros fílmicos, como, por ejemplo, el Policía, la Comedia o el Horror. De esta forma, constituye su trama narrativa a partir de una determinada racionalidad (la racionalidad tecnológica), que es la propia racionalidad de la sociedad moderna. En este caso, como la tecnología abarca los más diversos aspectos de la vida cotidiana moderna, no podía dejar de estar en el centro de la trama fílmica, sobre todo cuando se trata de una película de SF. Lo que sucede es que, en el caso de la película de SF, la trama de la historia se constituye en función de una determinada racionalidad tecnológica. En realidad, la técnica y la tecnología van delante del argumento dramático, sin disolver su línea argumentativa (que incorpora otras textualidades).

La película Gattaca – La Experiencia Genética, de Andrew Niccol (1997) es un caso ejemplar. A pesar de ser una película de ciencia-ficción, deja en claro su intertextualidad. A partir de un cierto momento, Gattaca parece convertirse en una película policial o de suspenso cuando la trama narrativa se desplaza hacia la búsqueda del asesino de uno de los directores de la corporación Gattaca. En el desarrollo de la trama, todo el suspense se centra en el personaje de Vincent Freeman, un inválido condenado por su código genético a tareas degradantes (Freeman significa, literalmente, «hombre libre»).

La sociedad de Gattaca está dividida en dos «clases sociales», los Válidos, los «hijos de la Ciencia», productos de la ingeniería genética y la eugenesia social, y los Inválidos, los «hijos de Dios», sometidos al azar de la Naturaleza y a las impurezas genéticas. Gattaca retrata a una sociedad de clase cuya técnica de manipulación del código genético se ha convertido en la práctica cotidiana de control social. Vincent es un joven ambicioso, que pretende ir más allá de su destino genético y decide asumir la personalidad de Jerome Morrow, un Válido que, en virtud de un accidente, quedó paralítico. Mediante los servicios clandestinos de un «pirata genético», Vincent clona los registros genéticos de Jerome. Su ambición es eludir las restricciones de clase y de integrarse en la élite intelectual y moral de Gattaca y realizar su mayor sueño: ir al planeta Titán, satélite de Júpiter (¿sería una alegoría de escape del sistema del capital, de agudo carácter regresivo, tal como un «retorno al útero materno»?).

Al final, la trama de Gattaca sugiere un drama familiar, en el estilo de East of Eden, de Elia Kazan (James Dean), cuando Vincent se encuentra en Gattaca a su hermano Anton, que descubre la verdadera personalidad de Jerome y amenaza con denunciarlo. Se pone de manifiesto, una vez más, la rivalidad entre hermanos (que es, en la película, la transfiguración de una rivalidad de clase, cabe señalar): un «hijo de Dios», nacido de la casualidad de la Naturaleza, otro, producto de una planificación genética casi perfecta.

Lo que se observa es que el tema de la técnica de manipulación genética atraviesa todo el drama policial (y familiar) de Gattaca. A pesar del más alto control social garantizado por el registro genético, la especie humana sigue siendo la misma: dividida en clases sociales, y si el uso de subterfugios creados y clandestinos para alcanzar sus intereses egoístas. Al lado de los más sofisticados recursos de la manipulación genética, que hoy en día se están convirtiendo en realidad los avances de la ingeniería genética y la biología molecular, asistimos a un juego de la ambición y el fraude, sea la de Vincent para tener acceso a la corporación Gattaca y realizar su sueño de convertirse en astronauta; o del director Josef, de Gattaca (representado por el escritor Gore Vidal, en un papel especial), que mata a otro director en un juego de poder.

En una sociedad de control social casi absoluto, los «de abajo» apelan a fraudes sutiles, clandestinos, como forma de resistencia individual al totalitarismo del destino genético. En ese ambiente de resistencia individual, se puede percibir cierta solidaridad entre los «de abajo», como la actitud condescendiente del limpiador Caesar (representado por Ernest Borgnine) o por el médico Lamar, que aparentan cierta simpatía por los ideales a los transgresores de Vincent/Jerome.

La película se desarrolla en la corporación Gattaca, pero podría pasar en un Campo de Concentración o en una sociedad totalitaria. Y Vincent representa el héroe americano – un anti-héroe al estilo de Charles Chaplin – en su lucha contra el sistema, ahora representado por los imperativos categóricos de la eugenesia social. La ambición individualista de Vincent es la que conduce la trama. Su lucha es contra el destino de la clase, demarcado, gracias al avance de la técnica, por el estigma del destino genético. Es un destino genético producido por el hombre, pero que, en la medida en que es producto de un alejamiento de las barreras naturales.

En la óptica del cine de Hollywood, las salidas son individuales, a pesar de que el drama posee, antes que nada, el contenido de la clase. La sociedad del capital, basada en la división jerárquica del trabajo, dividida en clase, con el desarrollo de la técnica, tiende a incorporar nuevas determinaciones de poder y de control cada vez más rígidas y con un lastre natural.

En Gattaca, los proletarios serían los Incapacitados, los Condenados de la Tierra. A pesar de ello, la actitud arrogante del verdadero Jerome delante de un policía que interroga, en cierto pasaje de la película, sugiere que, incluso entre los Válidos existe una cierta jerarquía de clase – a no ser que los policías, custodios de la Orden genético-fascista de la sociedad de Gattaca, sean de la clase de los Inválidos. No podemos culpar a la técnica en sí, sino la forma social que la desarrolla y se apropia de ella.

Pero a pesar del clima totalitario, la película expone las fallas irremediables de Gattaca y de su sistema de control. En contra de la técnica que, supuestamente, deshumaniza al hombre, en verdad, deshumanizado por el capital, el director y guionista Andrew Niccol sugiere una «naturaleza humana» desobediente a las limitaciones sistémicas.

La perspectiva de la película Gattaca es típicamente americana, pero el final no es propiamente un final feliz. El destino trágico del verdadero Jerome,que comete suicido, no deja de ser una protesta en contra de la sociedad de Gattaca, que excluye como basura humana a todos los Inválidos, ahora en un sentido amplio, ya sean de nacimiento, ya sea por incapacidad adquirida. Y el sueño de Vincent (ir a la luna Titán), no deja de ser sencillo y de desesperación. Es como si el único héroe de la película la búsqueda de ahí el sentido de la vida.

Curiosidades

– Este es el 1 de dos películas en las que el director Andrew Niccol y el actor Ethan Hawke y trabajaron juntos. El posterior es El Señor de las Armas (2005);

– Durante el rodaje de la película Gattaca – Experiencia Genética, los actores Ethan Hawke y uma Thurman se conocieron. Meses después, Hawke y Thurman se casaron.

-Aunque el primer borrador del guión de la película no tenía nombre, se suponía que la película llevaría el nombre de “El Octavo Día”; en referencia a la creación del universo por dios en 7 días.

-Metal Gear Solid, una popular saga de juegos, hace un buen número de referencias a Gattaca.